Brexit y el ataque del precio del oro por los 1.500 dólares a finales de 2016.

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El precio del oro se lanzó a por los 1.350 dólares la onza tras darse a conocer el voto favorable para el Brexit la madrugada del viernes pasado. Algunos analistas apuestan que el oro podría dirigirse a lo largo del año 2016 hasta los 1.500 o incluso 1.900 dólares. Los máximos históricos de la cotización del oro se alcanzarón en 2011 con 1.900 dólares. Jim Rogers, un conocido inversor por favorecer la inversión en oro, en cambio parece ser de la opinión que el Brexit favorece mantener dólares en vez de oro.

Si otro países de la Unión Europea-UE deciden seguir la senda del Reino Unido con un referéndum la tensión en los mercados podría acentuarse y convertir al verano de 2016 en un momento especial con gran volatilidad

El viernes pasado la pareja de divisas GBPUSD (Libra esterlina y dólar) cayó un 3,4659%, un récord histórico y siguió cayendo otro 2% a lo largo del lunes. El GBPUSD cayó el viernes a mínimos novistos desde 1985

El Reino Unido ha sido el primer país de la UE que ha votado en abandonar la misma.

Jim Rogers apuesta por el dólar y en contra del precio del oro

El inversor veterano Jim Rogers dice buscar refugio en el dólar y apuesta que el precio del oro podría caer de forma importante y que el la cotización podría acabar por debajo de los niveles actuales.

El precio del oro se ha beneficiado por el Brexit en lo que ya ha sido un comienzo de 2016 excelente con subidas de hasta un 25% después de tres años de caídas permanentes. “La evolución del precio del oro ha sido espectacular este año, subiendo hacia arriba, y no me gusta comprar nada que suba tan rápido. Prefiero comprar dólar en comparación con el oro.” dice Jim Rogers. Jim Rogers dice preferir cubrir sus grandes posiciones en oro con cortos en este entorno.

Jim Rogers explica: “Cuando el dólar es fuerte el precio del oro suele ser débil.”

OroyFinanzas.com

Su inadecuada utilización deja vacío el Fondo de Reserva de las Pensiones

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Varios medios de comunicación extranjeros lo han denunciado. Al menos el 90% de los activos del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, la mayor alcancía del país, han sido utilizados para manejar la deuda soberana. El manejo es muy sencillo: el Estado emite deuda soberana y el Gobierno la compra usando, para ello, los fondos que garantizan las pensiones futuras. Algo que no deja de ser un engaño contable y social ya que se ha llevado a cabo sin consultar a los órganos correspondientes, jugando con un dinero que no es suyo.

Según las estimaciones más o menos oficiosas, se ha utilizado el 97,4 por ciento de los depósitos para este menester. España ha estado vaciando sigilosamente el fondo, que ha usado como comprador de última instancia de los bonos emitidos por el Gobierno. Una operación que los expertos califican de dudosa. Una maniobra que está por concluir ya que queda muy poco dinero disponible.

El Fondo de Reserva de la Seguridad Social nació en la Ley 28/2003, como fruto de las primera recomendaciones del Pacto de Toledo, un pacto que pretende garantizar el sistema público y del que forman parte partidos del arco parlamentario, empresarios y sindicatos.

Este fondo se ha ido nutriendo de los excedentes de las cotizaciones en los años de bonanza económica, y de los rendimientos obtenidos por el propio fondo hasta alcanzar la cifra de 70.000 millones de euros en 2011, que disminuyeron más de la mitad hasta situarse, en 2015, en los 33.000 millones.

Las previsiones indicaban que las primeras disposiciones del fondo serían en la segunda mitad de los años veinte. En la disposición final de la Ley 28/2003 se limitan las disposiciones anuales al 3% del dinero acumulado, aproximadamente 3.500 millones. Pero, en noviembre de 2012, el gobierno del PP, a través de un decreto-ley, suspendió, entre 2012 t 2014, la vigencia de este límite de disposición. Posteriormente, la suspensión “provisional” se ha vuelto a ampliar a los años 2015 y 2016.

Mientras tanto, la posibilidad de disponer de los fondos sin limitación, se ha utilizado de manera abusiva. “Se ha recurrido al fondo con un uso indebido para favorecer partidas que no deben ser soportadas por las cotizaciones sociales”, señala Carlos Bravo, secretario de Protección Social y Políticas Públicas de Comisiones Obreras.

Se han financiado políticas de incentivos a la contratación por cuenta ajena o el alta como trabajador por cuenta propia, las famosas “tarifas planas”, a costa de la “hucha de las pensiones”. La política fiscal, además, retrasa la reducción del déficit lo que hace necesario tomar más dinero de los fondos.

Hay más trabajadores de alta en la Seguridad Social que en 2015 pero la suma de las horas trabajadas en 2015 no supera la de 2014. Hay más personas repartiéndose el trabajo existente pero con mucho más trabajo temporal y a tiempo parcial.

A todo ello hay que sumar la baja cuantía de los salarios para los nuevos empleos y el efecto de pérdida de recaudación como consecuencia de las tarifas planas. Todas estas circunstancias son las que apuntan a un horizonte pesimista. Si nada lo remedia, antes de que finalice la década la fabulosa “hucha de las pensiones” habrá desaparecido. El sistema volverá a estar en peligro.

Ernesto Carratalá