DEBES ABANDONAR EL REBAÑO

DEBES ABANDONAR EL REBAÑO

rebaño de ovejas

Debes abandonar el rebaño.

Es urgente.

Y es lo mejor para todos.

No, no estamos hablando de echarte a la montaña y alejarte de la civilización ni de convertirte en un personaje inadaptado y antisocial incapaz de relacionarse con el resto de la sociedad.

Alejarte del rebaño es un arduo trabajo psicológico, que implica la recuperación del propio poder y criterio por encima de la opinión del resto del mundo.

Un acto de extrema responsabilidad y generosidad, rayando en el heroísmo, pues no te reportará beneficios sociales, reconocimiento, ni recompensas materiales.

No se trata pues de un acto de rebeldía adolescente, ni de una pataleta inconformista sin consecuencias.

Es mucho más profundo: se trata de dar un salto evolutivo como individuo que favorece el salto evolutivo de toda la especie humana.

Un ejercicio enriquecedor pero ingrato, muchas veces solitario y doloroso, pero que todos debemos emprender sin más dilación.

Y es que paradójicamente, abandonar el rebaño es la mejor manera de salvar al propio rebaño de sí mismo.

No te quepa ninguna duda de ello.

oveja

TENEMOS UN PROBLEMA Y NADIE QUIERE VERLO

La humanidad, como colectivo, tiene un problema que no quiere afrontar.

Ese problema se puede ver reflejado, no sólo en nuestro entorno diario, sino en diversos experimentos psicológicos altamente significativos.

solomon asch

Solomon Asch

En la década de 1950, el psicólogo polaco Solomon Asch, realizó un estudio sobre los individuos y la conformidad con las normas del grupo. Los participantes en el experimento se inscribieron para participar en un experimento de psicología en el que se les pedía que completaran un test de visión.

Pero básicamente, se trataba de un engaño.

Lo que Asch pretendía poner a prueba era hasta qué punto un individuo era capaz de resistir la presión de la mayoría para que aceptara como verdadero, algo que era obviamente falso.

En resumidas cuentas, el experimento consistía en una serie de pruebas visuales de fácil resolución, en las que se debía determinar la longitud de unos segmentos.

experimento de salomon asch

La solución a los problemas siempre era obvia y la posibilidad de error era prácticamente nula.

Sin embargo, las personas sometidas a este experimento estaban rodeadas por otras personas, que ellos creían que eran participantes en el experimento como ellos, pero que en realidad, actuaban compinchados a las órdenes del psicólogo, conformando un grupo que actuaba al unísono.

La función de las personas de este grupo era ofrecer respuestas equivocadas regularmente, para ver si el participante, al ser preguntado sobre la solución al problema, decidía concordar con la opinión mayoritaria a pesar de que ésta fuera obviamente errónea.

El resultado fue que, al menos una de cada 3 veces, los participantes concordaban con la opinión de la mayoría, aún sabiendo que daban una respuesta equivocada.
Esto puede parecer algo anecdótico e irrelevante, pero no lo es de ninguna manera.

Lo que refleja este experimento es que hay gran cantidad de individuos adultos capaces de aceptar algo obviamente erróneo, simplemente porque lo dice la mayoría, renunciando a su propia opinión sin tan solo haber recibido ningún tipo de presión ni coacción por parte del grupo.

Es decir, los humanos tendemos a supeditar nuestra capacidad personal de raciocinio, la más desarrollada de entre todas las especies animales sobre este planeta, a la opinión errónea de una mayoría, sin ninguna razón, ni beneficio aparente.

conformidad e inconformidad

Entonces, ¿para qué necesitamos disponer de un cerebro tan grande, complejo y desarrollado si no lo vamos a utilizar adecuadamente a la hora de tomar decisiones?

¿Por qué razón la naturaleza ha empleado tanta energía a nivel evolutivo si a la hora de la verdad no vamos a hacer caso de los dictados de nuestros eficientes instrumentos biológicos?

Es un fenómeno que casi se podría calificar de anti natural.

Un ejemplo extremadamente grave de lo que nos está sucediendo como especie.

Y si alguien cree que esta es una afirmación exagerada, hay otro experimento que lo corrobora y que aún resulta más inquietante que el de Asch.

En el estudio, los investigadores descubrieron que los niños de tan sólo 2 años de edad tendían a aceptar e imitar las decisiones de los compañeros que les rodeaban por encima de los propios juicios o el propio instinto, aún sabiendo que las decisiones de los demás eran erróneas. Algo parecido a lo expuesto en el experimento de Solomon Asch.

Lo sangrante de este estudio es que se realizaba una comparación entre la actitud de los seres humanos y la de un grupo de chimpancés y orangutanes.

chimpancé y niña

Y el estudio demostró que, los chimpancés y orangutanes, cuando sabían que tomaban la decisión correcta y que el resto del grupo tomaba una decisión errónea, mantenían su propio criterio individual por encima de la decisión mayoritaria.

Y esto nos arroja de cabeza a hacernos una pregunta desgarradora: ¿Cómo puede ser que un chimpancé o un orangután, tenga más personalidad que un ser humano?

chimpancé

Los expertos y en concreto el director del experimento, Daniel Haun, concluyeron que: “La conformidad es una característica muy básica de la sociabilidad humana que se muestra desde edades muy tempranas”

Algo que según el científico: “Sirve para conservar los grupos, ayuda a que los grupos se coordinen y estabiliza la diversidad cultural, una de las características distintivas de la especie humana”

De acuerdo, quizás tenga razón y la conformidad con el grupo sea un instrumento social; pero sin embargo, los chimpancés o los orangutanes también son capaces de configurar grupos sociales estructurados, organizados y coordinados. Y como ellos, otros mamíferos y especies animales.

Mucha gente argumentará que los niveles de organización social de estos animales no es tan compleja o elaborada como la de los humanos; pero probablemente se deba a que su intelecto no se lo permite o a que sus circunstancias no lo exigen.

Por lo tanto, en lo referente a nuestra negación del criterio individual estamos ante un fenómeno, a nivel de especie, que se puede calificar de inquietante si nos comparamos con nuestros parientes más cercanos.

No deja de ser extraño que seres dotados de un intelecto superior tiendan a renunciar a su uso en favor de una mayoría, aun cuando ello contribuya a tomar decisiones erróneas que perjudican, tanto al individuo que renuncia al propio criterio correcto, como al grupo que sigue un criterio erróneo.

En estos casos, la conformidad solo conduce al error de toda la comunidad al completo, algo que, por más vueltas que le damos, no tiene ninguna lógica pues es un desperdicio de recursos intelectuales y un mecanismo ineficiente y anti evolutivo.

 

sigueme - conformidad

Y eso nos hace pensar que quizás es el reflejo de un problema y no de una característica como especie.

Como venimos denunciando en otros artículos, el Sistema, esa compleja estructura psíquica creada por nosotros mismos pero que nos está dominando a todos, tiende a uniformarnos y a eliminar toda representación de individualidad y personalidad propia diferenciada.

Y estos experimentos podrían ser un reflejo de ello; algo que nos indicaría que el nivel de afectación de este problema es mucho más grave de lo que mucha gente quiere creer, porque nos estaría afectando ya a nivel biológico y evolutivo.

De ser así, podríamos concluir que ese “ente” llamado Sistema nos impide ser lo que podríamos llegar a ser como seres humanos.

Un problema que requeriría de una solución inmediata.

unico entre los tornillos

UNA FUENTE CONSTANTE DE PROBLEMAS

Esta tendencia ciega a la conformidad con el grupo, actuando por encima de la propia capacidad de raciocinio individual, es la fuente principal de la que emanan las desgracias de la humanidad.

Mediante este mecanismo perverso se puede explicar el por qué de la pervivencia de todas esas creencias religiosas, supersticiones, mitos absurdos, fanatismos, tradiciones salvajes e ideologías sin sentido que tanto daño nos han hecho a lo largo de la historia.

Solo es necesario que en un punto del tiempo alguien plante la semilla de un mito, por disparatado que sea y si esa idea es capaz de arraigar en un número suficiente de personas, mediante las mecánicas de conformidad con el grupo, esa creencia será capaz de perdurar en la mente de los individuos durante siglos, transmitiéndose generación tras generación, como si fuera un ser con vida propia que trata de perpetuarse.

rebaño en la Meca

La mayoría de conceptos que configuran nuestro paquete de creencias está fundamentado en mentiras que han terminado por ser consideradas verdades intocables por simple presión grupal.

No es necesario especificar ejemplos concretos, porque estamos rodeados de ellos.

rebaño en el rocio

Todo el mundo es capaz de hallar por sí mismo un cúmulo de tonterías en las que creemos todos, simplemente porque la sociedad, el grupo, la mayoría, la masa, nos dice que debemos hacerlo, aunque nuestra propia razón nos dicte todo lo contrario.

Es algo que debería avergonzarnos como especie e incluso como seres vivos, porque no tiene ninguna base lógica y es incluso ridículo.

rebaño en el futbol

Y no, no tiene nada que ver con nuestra evolución cultural como especie, ni es el pilar fundamental en el que se sustenta la civilización humana.

Esto no tiene nada de natural.

Que los Rapanui, lo habitantes de la Isla de Pascua acabaran extinguiéndose por haber talado todos los árboles de la isla dominados por creencias absurdas no es un ejemplo de “evolución cultural”, es un ejemplo claro y diáfano de estupidez grupal, de esclavitud ciega a nuestras propias creaciones abstractas.

Es un caso de subyugación extrema al Sistema, que en ese caso concreto llevó a la destrucción de esa comunidad y del propio ecosistema de la isla.

rapanui

Y no, no tiene nada que ver con nuestra evolución cultural como especie, ni es el pilar fundamental en el que se sustenta la civilización humana.

Esto no tiene nada de natural.

Que los Rapanui, lo habitantes de la Isla de Pascua acabaran extinguiéndose por haber talado todos los árboles de la isla dominados por creencias absurdas no es un ejemplo de “evolución cultural”, es un ejemplo claro y diáfano de estupidez grupal, de esclavitud ciega a nuestras propias creaciones abstractas.

Es un caso de subyugación extrema al Sistema, que en ese caso concreto llevó a la destrucción de esa comunidad y del propio ecosistema de la isla.

oveja solitaria

SALIR DEL REBAÑO

Y es que lo más paradójico del caso es que para salvar al rebaño de su caída al abismo, lo mejor que podemos hacer es salirnos del rebaño.

Pero ¿qué significa salirse del rebaño?

Como indicábamos al principio del artículo, salir del rebaño no significa abandonar el mundo y aislarse de la sociedad.

En realidad se trata de demostrar la propia independencia individual a los demás y exhibirla si es necesario.

Y no, no estamos hablando de llevar peinados raros o ropajes chillones, ni de salir a la calle a hacer excentricidades.

oveja arcoiris

Básicamente consiste en empezar a ver la realidad tal y como es, despojándonos de esas ficciones abstractas que inundan nuestra mente y que distorsionan nuestra visión del mundo a través de una realidad “aumentada” que solo existe en nuestra psique.

Un largo y duro proceso que necesita de una serie de pasos:

·El primer paso, obviamente, es negarnos a obedecer nuestros impulsos de conformidad con el grupo.

En lugar de dejarnos arrastrar por la corriente mayoritaria y sus absurdas modas y creencias sin sentido, debemos darnos un tiempo para escuchar nuestra propia voz y pensar por nosotros mismos; algo que debemos hacer no solo a nivel racional, sino también a nivel intuitivo…un proceso largo y tortuoso que cada uno emprende como puede y que empieza a culminar cuando ya no nos vemos a nosotros mismos como miembros de un grupo, comunidad o corriente de pensamiento; cuando detestamos ser clasificados con un número o un código o cuando somos incapaces de aplicarnos a nosotros mismos una etiqueta que nos clasifique de tal o cual manera.

Cuando nos sintamos así, significará que hemos dado un paso importante.

Llegados a este punto, empezaremos a ser conscientes de nuestra individualidad y podremos empezar a enfrentarnos a uno de los pasos más difíciles: dejar de ver a “los miembros del rebaño” como a simples borregos.

la manzana negra

·Ese es el segundo paso y es extremadamente difícil.

Consiste en dejar de ver a los demás como miembros de un grupo, una corriente, una comunidad o una raza. Dejar de aplicar sobre cada individuo una categoría o una etiqueta y empezar a considerarlo como una pieza única e irrepetible.

Y eso es algo complicado de conseguir, porque realmente hay muchas personas que no parecen individuos y que ni tan solo hacen el mínimo esfuerzo por considerarse a si mismos como tales. Son gente que, dominada por el Sistema, intentan disolverse a sí mismos en la masa informe y que son capaces de luchar a muerte contra cualquier individuo libre que les recuerde lo que son en realidad: piezas únicas.

sigue la conformidad

Luchar contra la uniformidad que algunas personas tratan de alcanzar y contra la visión de esa uniformidad que nosotros mismos percibimos en ellos, representa una lucha titánica que requiere de los mejores sentimientos disponibles.

Algo muy fácil de decir y muy difícil de conseguir.

·El tercer paso, es quizás el más peligroso e ingrato.

Consiste en demostrarle al rebaño que somos independientes y enfrentarnos a las reacciones airadas del grupo con todas las consecuencias.

Llegados aquí, debemos saber que el Sistema nos atacará por tierra mar y aire.

Nos chillará a través de las bocas de nuestros amigos y parejas, nos castigará con miradas de desprecio a través de los ojos de las personas que nos rodean o tratará de derrumbar nuestra moral a través de sus risitas burlonas o de sus comentarios hirientes.

oveja mala

Ese mismo monstruo, instalado en millones de mentes, utilizará todos sus resortes mecánicos para atacarnos, sabedor del peligro que representamos para él, utilizando todos los ojos, lenguas y manos de los que dispone.

Veremos entonces como las personas se transforman en anticuerpos al servicio de este macroorganismo psíquico y nuestra “supervivencia” como individuos dependerá en gran medida de nuestra capacidad de ocultación y adaptación a las circunstancias.

Lo más difícil alcanzado este estado es no odiar ni despreciar a las personas que nos atacan y ser capaz de comprender que están siendo utilizados por el software instalado en sus mentes, de la misma manera que lo es cualquier soldado fanatizado que lucha a muerte por una ideología, una religión o una patria.

ejercito aborregado

Pero que nadie se engañe: no odiar ni menospreciar a los que nos ataquen, no significa que al recibir un golpe debamos poner sumisamente la otra mejilla.

Todo lo contrario.

Y lo repetimos de nuevo: TODO LO CONTRARIO

oveja fuera del rebaño

NO SE OFRECERÁ RECOMPENSA

Y llegados aquí, si estamos dispuestos a realizar este esfuerzo de desprogramación personal y de lucha por ayudar a los demás a liberarse de sus cadenas mentales, debemos ser completamente sinceros con nosotros mismos y aceptar la cruda realidad, la dura situación a la que vamos a enfrentarnos.

Y es que nadie nos ha otorgado esta misión: somos nosotros mismos los que decidimos emprenderla con todas las consecuencias.

Eso significa que en esta lucha no formaremos parte de ninguna organización, de ninguna conspiración divina, ni seremos enviados de ningún Dios que nos proteja con su aliento celestial o con una cúpula invisible.

No se hará justicia por nuestros actos, ni por nuestro sacrificio.

No habrá medallas, honores, ni reconocimiento, ni golpecitos de aprobación en la espalda.

Ni tan solo una sonrisa cómplice o un atisbo de comprensión o solidaridad de los demás.

No bajarán ángeles tocando sus trompetas ni se levantarán escaleras de plata que nos conduzcan al paraíso al final de nuestros días.

No esperemos un juicio final donde se nos premie por nuestros esfuerzos.

paraiso

Aquí no habrá mas juez supremo que nuestra propia conciencia, ni más premio que la satisfacción personal del sacrificio anónimo por el bien común. Demostraciones, todas ellas, del máximo poder que un individuo puede ejercer sobre sí mismo.

Tú decides si quieres hacerlo o no y tú estableces tu nivel de compromiso con tu causa.

Los más afortunados y capacitados sabrán cambiar las cosas formando parte del mundo y utilizando los resortes del propio Sistema en la medida de lo posible.

Otros quizás más atrevidos, no puedan, no sepan o no quieran emprender este duro camino sin recibir las embestidas más duras y acabar, en cierta medida, solos y aislados.

Quién sabe: puede que algunos incluso se sientan solos estando rodeados de multitud de sonrientes amigos y familiares que nada entienden, ni nada quieren comprender.

Y ahora que sabes que para salvar al rebaño deberás salir de él y abandonar su calidez…

Ahora que sabes que no recibirás recompensa ni te espera un paraíso por tu sacrificio…

¿Aún quieres emprender la lucha?

oveja que deja el rebaño

 

Fuente: GAZZETTA DEL APOCALIPSIS

Individualismo Vs Colectivismo: Las herramientas que usan los colectivistas para obtener el poder

Individualismo Vs Colectivismo: Las herramientas que usan los colectivistas para obtener el poder.

Las herramientas que usan los colectivistas para obtener el poder

Mientras que muchas divisiones dentro de nuestra sociedad son arbitrarias o de ingeniería, hay una división que representa tal vez el conflicto más generalizado e importante de nuestro tiempo; la división entre los colectivistas y los individualistas.

Ahora, las personas que no entienden la naturaleza del colectivismo a menudo argumentan que el individualismo y el colectivismo no son mutuamente excluyentes porque los individuos requieren grupos con el fin de sobrevivir y prosperar. Sin embargo, un “grupo” no es necesariamente un colectivo.

Por alguna razón el núcleo fundamental del colectivismo – el uso de la coacción psicológica o la fuerza física para obligar a la participación – sobrepasa el entendimiento de muchos escépticos. Un grupo no tiene que ser colectivista. Cualquier grupo puede y debe ser voluntario. El colectivismo NO es voluntario. Por lo tanto, el colectivismo y el individualismo son de hecho mutuamente excluyentes. Colectivistas e individualistas no pueden existir en el mismo espacio a la vez sin entrar en conflicto con el tiempo. Simplemente no hay manera de evitarlo.

Desde la posición de los pensadores libres (o el Libertario promedio), el colectivismo es, con mucho, el inferior de las dos filosofías. Los colectivistas a menudo se jactan de la “armonización” social y económica que crea el colectivismo, así como la movilización de mano de obra para “agilizar el progreso.” La realidad es que la armonía artificialmente manipulada no es armonía en absoluto. Si las personas se ven obligadas a homogeneizarse y llevarse bien a través del miedo, entonces no se no ha logrado la paz realmente.

Los seres humanos deben llegar a sus propias conclusiones sobre la cooperación y la tolerancia a su propio tiempo. No pueden ser manipulados y encalzados en un marco “utópico“. Eso dará lugar a problemas, como el genocidio, que tiende a entrar en erupción durante casi todo intento de utopía colectivista.

La herramienta económica

La armonización económica es aún menos práctica, con la fuerza del gobierno inevitablemente utilizada para confiscar los recursos de un grupo para dar a otro grupo, esencialmente para castigar el éxito o la frugalidad. Esto crea un entorno en el que el logro se convierte en lo menos deseable. Cuando las personas no tienen un incentivo individual para perseguir el logro, consideran el esfuerzo personal como un desperdicio. La innovación y el espíritu empresarial se quedan en el camino, y comienza a disminuir la prosperidad de la sociedad en su conjunto. Sin logros individuales e ingenio, el grupo no es más que un hormiguero hueco sin mente.

Otro argumento que suele surgir es que el individualismo conduce al “egoísmo“, y el dominio de las corporaciones como máquinas devoradoras de la riqueza. Quisiera recordar a los colectivistas que las corporaciones existen sólo a través del marco legal y la protección de la personalidad corporativa creados por los gobiernos, y que, sin las protecciones y los favores gubernamentales, no podrían existir las corporaciones. Es por el colectivismo, no el individualismo, que prospera la corporatocracia.

Al mismo tiempo, los colectivistas culpan constantemente a los “mercados libres” individualistas por las numerosas dolencias de las naciones. Sin embargo, es otra tergiversación considerando que EE.UU. no ha tenido verdaderos mercados libres en más de un siglo, y la mayoría de las otras naciones nunca han tenido verdaderos mercados libres en su historia. El feudalismo y su niño socialismo siempre han estado presentes plagando a la Humanidad.

No hay méritos del colectivismo que no se logren con mayor éxito por el individualismo y la comunidad voluntaria. El colectivismo sólo sirve para enriquecer y potenciar a una élite, mientras destruye el potencial futuro de los demás individuos.

Individualismo Vs Colectivismo

Dado el carácter inquietante del colectivismo, uno podría pensar que los intentos de las sociedades colectivistas serían una rareza rechazada por la mayoría de las personas como lo es invitar al cáncer a entrar en el cuerpo. Por desgracia, las culturas basadas en el individualismo son la minoría en la historia.

El colectivista promedio no suele ser mucho más que un beneficiario del colectivismo. A estas personas las llamamos “idiotas útiles” o “borregos” que sirven sin saberlo a las maquinaciones oscuras de los elitistas, mientras se hallan bajo la ilusión de que están cambiando la sociedad para mejor. La razón por la que estos idiotas útiles participan en el colectivismo son muchas, pero he descubierto que a través del espectro estas personas tienden a ser de más débil voluntad, mente débil, y por extensión, poseen un deseo rabioso de control sobre los demás.

Tal vez no sea coincidencia que los “intelectuales” (autoproclamados) tienden a terminar en la vanguardia de los esfuerzos modernos por el colectivismo. Mientras los pobres e indigentes son a menudo explotados por el colectivismo como una masa que se esgrime como un ariete, es la academia con cuerpo de fideos y temerosa la que actúa como centro de gestión de la franquicia colectivista. Son ellos los que desean el poder para imponer sus ideologías “superiores” a los demás, y puesto que son demasiado débiles para lograr cualquier cosa por su cuenta, requieren del encubrimiento y del impulso de los movimientos colectivistas para darles la solución totalitaria que tanto anhelan. En otras palabras, ellos creen en el humanitarismo del totalitarismo.

La “minoría individualista”

El individualismo está bajo una amenaza constante e inminente en cuanto la obsesión con el control colectivista crece. El objetivo último y final de los colectivistas es conseguir la sumisión de los individuos, para no dar más remedio a la gente a entregar su individualismo de buena gana. No es suficiente que se limiten a aplicar la fuerza, el poder más grande está en el poder de consentimiento. Estas son las herramientas más comunes utilizadas por los colectivistas para obtener el poder y la producción del consentimiento de las masas.

La ilusión del Consenso

Los colectivistas dependen de la fuerza de una masa buenista para convencer al público que tienen la posición de consenso. Que están en la mayoría. Parecer como si estuvieran en la mayoría es la meta más importante del movimiento colectivista. Aunque sean en realidad una pequeña minoría. El anonimato del activismo web da una nueva potencia a la fuerza de la multitud. No más de una docena de los colectivistas que trabajan en tándem puede causar estragos en múltiples foros web. No pueden acosar a individualistas mientras dan a los lectores la impresión de que su ideología está “en todas partes.”

La clave es que los colectivistas entienden que la persona promedio no quiere ser vista como contraria a la mayoría. Entienden que la opinión mayoritaria es importante para el público, incluso si la opinión mayoritaria está totalmente equivocada. Si los colectivistas pueden convencer a suficientes personas que su ideología es la opinión de la mayoría, saben que mucha gente va a adoptar ciegamente la ideología como propia con el fin de encajar. La mentira del consenso se convierte en una profecía auto perpetuada. Este problema seguirá siendo un peligro, siempre y cuando a las personas les sigan importando la opinión de la mayoría.

La destrucción de las instituciones básicas

Esas instituciones que la gente considera “instituciones básicas” a veces son de vital importancia, y a veces no. Dicho esto, es el objetivo admitido abiertamente de los colectivistas a través de sus movimientos de estilo socialista destruir las instituciones fundamentales de manera que no haya competencia con su nuevo sistema. Una sociedad colectivista no puede permitir que los ciudadanos tengan ninguna lealtad más allá de su lealtad hacia el grupo o el estado.

Así, las libertades individuales deben ser degradadas o eliminadas, según la reinterpretación constante de la Constitución como un “documento vivo“. Las instituciones religiosas deben ser pintadas como asuntos vergonzosos para estúpidos bárbaros cavernícolas. Y la unidad familiar debe ser rota a pedazos. Esto es con una depravación económica tan pronunciada que en las familias nunca se ven los unos a los otros. A través de la influencia del estado sobre los niños mediante la educación pública. Por medio de las políticas de identidad y la propaganda que crean de la nada conflictos sexuales y raciales.

Dominando las discusiones

Esto coincide con la idea del consenso artificial, y además va más allá del uso de la masa. En nuestra vida cotidiana estamos bombardeados con mensajes colectivistas – en las noticias de masas, en programas de televisión, en el cine, a través de los medios de comunicación web y de los medios impresos. El dinero detrás de estos medios pertenece a un grupo muy pequeño y selecto de gente, pero a través de ellos se inyecta la cosmovisión colectivista en todos los rincones de nuestra sociedad. Yo llamaría a esto la propaganda por el desgaste; una inserción indirecta pero constante del colectivismo que crea una atmósfera en la que la ideología se convierte en lugar común a pesar de que está siendo promovida por un número limitado de personas.

La explotación de la juventud

Cuando somos jóvenes, la mayoría pasamos una gran cantidad de tiempo y energía trabajando para ser tomados en serio. La pregunta es, ¿debemos ser tomados en serio?

Desde mi punto de vista y visión de libertad de mente, depende de acciones, experiencias, esfuerzos y logros personales. La mayoría de las personas jóvenes tienen poca experiencia en la vida, y no han tenido tiempo para lograr mucho. Todavía están aprendiendo cómo funcionar en el mundo, y qué tipo de metas quieren seguir (si es que alguna vez persiguen algún objetivo). Debido a esto, es difícil para aquellos de nosotros que han pasado por importantes luchas en la vida y alcanzado un cierto nivel de logro el tomarlos en serio cuando se deciden a dar un paseo en una habitación y pontifican su superioridad moral y filosófica. Me dan ganas de preguntar: ¿qué demonios has logrado alguna vez?

Esto no quiere decir que no hayan jóvenes ingeniosos allá afuera, o gente mayor ignorantes y perezosos. Los hay. Pero los movimientos colectivistas buscan explotar a las generaciones más jóvenes exactamente debido a su falta general de experiencia y por su ingenuidad, así como por sus sentimientos de derecho cuando se trata de respetar.

Utilización del “Futurismo” como atracción de los jóvenes

El colectivismo casi siempre utiliza una teoría llamada “futurismo” con el fin de atraer a los jóvenes. Teóricamente, las nuevas ideas son superiores socialmente y las ideas y creencias viejas deben ser abandonadas como la piel muerta. Según el futurismo, aquéllos que se aferran a ideas y principios antiguos son obstáculo para el progreso de la sociedad.

Las ideas expuestas por los colectivistas son tan antiguas como el tiempo – elitismo, feudalismo, totalitarismo, etc. Ninguna de estas metodologías son “nuevas” de ninguna manera. Los colectivistas las empaquetan como si fueran algún gran nuevo secreto de Shangri-La. Los seguidores más jóvenes del colectivismo se adhieren al futurismo casi de inmediato. Porque si todas las nuevas ideas son superiores, y todas las viejas ideas son bárbaras, y los más jóvenes son los proveedores y consumidores de todo lo nuevo, entonces esto significa que son las generaciones más jóvenes las que son los más sabios, y los ancianos de la aldea los que son ingenuos. Por defecto, los jóvenes se convierten en los ancianos de la aldea sin que tengan que luchar. Hacer sacrificios, aprender duras lecciones, sufrir pérdidas, anteponerse a los retos, o lograr cualquier cosa.

El atractivo de este respeto cultural es demasiado para la persona media de la universidad, o más joven, para ignorarlo. El colectivismo dá a los jóvenes lo que piensan que quieren, y entonces los utiliza como herramientas para conquistar mayores.

Forzando a la sociedad a aceptar el mínimo común denominador

El colectivismo requiere la homogeneización de la sociedad. Por ello, el individualismo es mal visto y el éxito se trata como insignificante. Ya se trate de bajar los estándares de las escuelas pública hasta el punto de que se graduen los estudiantes con poco o nada de comprensión lectora, o las empresas se vean obligadas a estándares más bajos en el nombre de la “diversidad” mientras rechazan a empleados con habilidades superiores, ya que no pertenecen a un grupo víctima designado, o que instituciones gubernamentales como el ejército bajen los estándares físicos para dar cabida a candidatos mucho más débiles en nombre de la “paridad de género” mientras ponen la vida de cada soldado en riesgo en el proceso, se nos está constantemente pidiendo acomodarnos al mínimo común denominador en lugar de alcanzar el más alto nivel de excelencia.

Esto hace que el concepto de éxito sea poco más que una broma. Porque el “éxito” dentro de un sistema de este tipo es fácil, siempre y cuando uno siga las reglas; sobresalir como un individuo no es un factor. Y por el éxito me refiero a que se les permita sobrevivir. Eso es lo mejor que se puede conseguir en una estructura colectivista. La única manera de fracasar es no seguir las reglas, reglas que pueden ser arbitrarias o idiotas en su carácter. Los individualistas son castigados de inmediato por pensar o actuar fuera del sistema. Éste es exactamente el tipo de comportamiento que debe ser alentado. Una sociedad basada en el mínimo común denominador es una sociedad destinada al colapso. Los individuos son eliminados sistemáticamente en nombre de la homogeneización. La totalidad de sus potenciales logros e innovaciones desaparecen con ellos.

Mi ilusión y perspectiva para un futuro

La pesadilla del colectivismo es la batalla que define a nuestra época. Debemos decidir si la libertad individual y de pensamiento son más importantes que la seguridad y la “armonía” del colectivo.

Yo ansío ver un futuro en el que se permita que la empresa individual prospere. Por lo tanto, en el que la participación voluntaria es el principio raíz en el que funciona nuestra cultura. Un futuro en el que el poder del estado se reduce a cero, o casi cero. La fuerza del gobierno no es medio aceptable para que un grupo puede tratar de controlar a otro grupo. Puedo no verlo en mi vida, pero las personas libres de mente pueden hacerlo posible para las nuevas generaciones. Defendámonos ávidamente contra el colectivismo hoy. Como se señaló en el comienzo, el colectivismo y el individualismo no pueden coexistir; la confrontación es inevitable. Reconocer esto, y prepararnos para ello, es nuestro deber como seres humanos libres.

 

Brandon Smith